jardín de tiempo

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Laberinto

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Jardín Google

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Jardín Google

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Jardín Google

En una exposición organizada recientemente en Buenos Aires, y por efecto de un simple pero ingenioso juego lumínico, palabras extraídas de las obras de Jorge Luis Borges se proyectaban sobre el espacio de la galería y giraban como estrellas en la noche. Algo similar parece ocurrir en la ciudad, donde las metáforas borgianas adoptan la forma de calles y barrios enteros. Desde los espejos que doblan la cantidad de pasajeros de Subte hasta las calles circulares del laberíntico Parque Chas, los intersticios entre realidad y ficción emergen por todos lados.

La conocida paradoja del mapa de dimensiones desmesuradas que coincidía puntualmente con el territorio de un antiguo Imperio resultó de la reflexión del escritor argentino sobre esta idea de cartografiar espacios imaginarios. La anécdota merece ser reconsiderada en vista de experiencias tecnológicas dirigidas a capturar, almacenar, organizar y reproducir información visual cada vez más detallada del mundo. Hoy, el Aleph se mide en zettabites de data.

La propuesta de Beto Gutiérrez parte de la impresión de que Buenos Aires espacializa el pensamiento borgiano; de hecho, tiene su origen en un descubrimiento que podría leerse en cualquier página de Ficciones. Una tarde, después de fotografiar la escultura del autor que descansa a la sombra de los árboles de la Biblioteca Nacional, Gutiérrez atravesó el jardín que lo separaba del Museo de Bellas Artes. Durante el recorrido, encontró un busto que llamó su atención: el hombre representado tenía los ojos cerrados. Una inscripción revelaba que se trataba de Louis Braille, inventor del sistema de lectura para ciegos. Dos hombres de tiempos y lugares distintos dialogan secretamente sobre literatura y ceguera en un jardín solitario.

En las operaciones determinadas por el dispositivo fotográfico subsisten algunas ideas que se encuentran repetidas en los textos de Borges, como el doblaje de las apariencias de la realidad, la dificultad de diferenciar esta última de sus simulacros y el encuentro de espacios y temporalidades más o menos distantes. A estos temas, que también están presentes en producciones anteriores de Gutiérrez –lector disciplinado del escritor porteño– se le suma la poética del paseo, del trayecto que se consolida a través de los encuentros azarosos que deparan la ciudad y el ciberespacio. Un paseo por Recoleta continúa en la exploración de las posibilidades que ofrecen las tecnologías digitales.

Las fotografías se mezclan con screenshots. La captura de pantalla constituye una estrategia curiosa en tanto emplea el dispositivo de recepción para la producción visual, registrando el uso de herramientas web desarrolladas por la compañía Google: Street View, Maps, Earth y Translate. En el conjunto, destacan las traducciones sucesivas de El jardín de los senderos que se bifurcan, las cuales dan lugar a la acumulación de errores y la transformación del texto original. Lo mismo ocurre con los archivos de audio, en cuya polifonía resuenan voces de planos distantes. Como resultado, los elementos que conforman la obra de Gutiérrez podrían ser percibidos como postales de un viaje o anotaciones del diario de un recorrido por senderos reales e imaginarios. La propuesta propone una relectura desde una cierta estética de la proximidad, en la que las palabras del escritor argentino devienen susurros o texturas urbanas que, como el Braille, sugieren la caricia.

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Liquidar

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Oro sobre negro

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Tiempo

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Alusión a una sombra de mil ochocientos noventa y tantos

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Ascención

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El tiempo se bifurca perpetuamente

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Negro sobre negro

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Semiosis Hipervinculada

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Tres Haikai apócrifos sobre el fundamentalismo

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El jardin de senderos que se bifurcan

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La vida directamente

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La vida directamente

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Sigamos hasta la nada

Con mi amado a la playa
un auto entre semana
sale arando humo emana
Manejamos hasta que haya
Hambre meo falte nafta
La del tanque no me alcanza
Para bajar el dolor de panza
Que me agarra a la mañana

Fantaseo la felatio
Pongo quinta y su rodilla
Rozo dándole cosquillas
No enganchamos casi radio
Los cd's van rebotando
Y aunque el audio no me ayude
Charla q trae la tarde
suena algún solo zumbido.

Una bondiola en Dolores
Nos detiene en el camino
Hago imagen del destino
De la playa salen bosques
Ahora el viento nos esquiva
Luchando contra ventanas
De la parri sin personas.
No sabemos dónde iba
Capaz vaya hasta la costa
Junto al auto que nos lleva
Ahora solo tierra eleva
remolina alto hojas
Con su voz las bolsas vuelan

Panza llena de descanso
Va llegando a tierra nueva
El auto movido a vela
Por el viento ya más manso
mates fríos pastelitos
costanera de arena
colea el auto ríe amado olas veo

ya instalados pido siesta
cucharear un largo rato
tras el trecho manejado
la larga caminata
despensas cerradas vacías las calles
llega el agua a mis pestañas
pies y manos heladas
suena el mar y no me oyes

por la noche tras la ducha
que de a dos compartimos
empezamos con los mimos.
yo te enjuago bien la trucha
jabonosa cara blanca
resplandece tu mirada
entre el vapor resaltada
me miras y quedo tranca
embobado de tenerte
frente a mí en la cena
mientras el vino me ceda
las espinas de comerte
las voy dejando en la panera

y aunque la velada es corta
tenemos tele en el cuarto
zapping sexo dormir arto
el mañana es lo q importa
en el bolso de mi amado
guardan ziplocs nuestra droga
cristales me ponen toga
éxtasis purificado

jamón crudo desayuno
acolchado en el pasto
miro el sol que llegue al rato
un efecto oportuno
que me lleve a un poema
de Blatt cuando todo brilla
y mi chongo en calzoncillos
me habla de cualquier tema

no es la locura esperada
pero mi visión se aclara
la corteza espuma clara
su pechito es mi almohada

hablamos en paz x horas
mientras suena el mar y un perro
hace un pozo yo espero
que la espuma lleve nuestras
iniciales en la arena
Este es el gran cliché
le pone al amor un broche
y un corazón de nena.

por la tarde estamos solos
en la costa correl viento
y desde el firmamento
sale una luna de locos
bien naranja y gigante
cráter nítido y oleaje
es la gloria este avistaje
¡dame un beso! soy tu amante
¿quién diría que la suerte
Que acompaña a esta pareja
nos traiga de moraleja
luna llena en el saliente?

Mas no puedo evitarte
Sentirme el responsable
Desta belleza admirable
Que me atrevo regalarte
Pienso en todos los humanos
Que desde este mismo punto
Vieron crecer con voluptuo
E intentaron con sus manos
Regalársela a su amado.

En la eterna expectación
Pude ver una fusión
Entre mi alma y tu turbado
Corazón.

Esa noche tras la luna
Volvimos a la morada
El cristal volvió cada
Encuentro una laguna
Profundas aguas espesos
argumentos que te esgrimo
en la noche lo sentimos
nos vamos quedando solos
La bajada fue intensa
Ya perdida tras los pinos
La luna esconde sus tonos
Amarillos de la mesa
En la que espero tu ausencia.
Solo vagas pa calmarte
Por el baldío de enfrente
A ver si se van dolencias.

Preparamos la partida
Viendo tele hice una lista
No haya forros a la vista
Me tocó la last barrida
Cerrar las llaves de gas
En piloto el termotanque
También la heladera que
Se apaga por atrás
No me gustó despertarme
Desarmar nuestro abrazo
Nocturno y muy sudado
Que flagelo despegarme
Darte un beso y avisarte
¡son las seis! habrá que darle
una lavada a la ingle
y partir a registrarte
en la rutina alienante
que me impide disfrutarte
tanto como aquella tarde
soñador y eterno ocaso
en la quen la arena trazo
nuestros nombres en un par de
corazones voladores.

V I A S C L A R A S M T O S U F R I A B T E O Y E T I N C A A D E N O C E D X I B I CH S T M B A E L M E D P E Q U E LL P U
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Recorrido hasta mi amado

Rubén Darío, un tren
Una estación que ven
Yo entre todos voy perdido
Ficho un bulto, un hombrío
Cuelgo mi bici te sonrío
Tenes tu dínamo encendido
Y aunque la luz es débil
Y tus ojos no me buscan
Me transformo en un patán
Y te apoyo sin ser vil
Rechazado busco asiento
Diste vuelta y sucumbiste
Mi intención no era tan triste
Solo pasar el sufrimiento
Del viaje hacia mi amado
Junto a ti, hombre fugaz
Me sacaste y no tanteas
Soy sabido un conquistado
Portu pluma eficaz

Me empapé igual que bueno lo necesitaba
Mientras caían las gotas
Que entraban por mi ventana y amenazaban
Diluir toda la tinta que alguna vez
Escribí sobre vos

Una gota de agua avanzaba de costado
Por la pared en zigzag
Recorrió el cielo celeste
Hizo más verde el pasto entre la montaña y el horizonte
Cortadera vegetación rocas y arroyo
Que no la dejaban avanzar.
En la cima de la montaña nuestra foto

Los dos en una aventura
Hace rato yo había salido a explorar solo
Saltando y vos comías de más
te generó ternura, a mi me genero ansiedad
me convencí que sentir siempre tiene una base egocéntrica.

Te fuiste la tormenta
Empezó en la esquina y terminó
sobre vos y sobre mi casa.

Olas que bajaron del cielo.
En formas irregulares nacieron de las nubes
Para fragmentarse en millones de cristales azules
Nos abordaron
algunas nos pegaron frio húmedo
otras nos mojaron charcos
otras nos enseñaron amar

perseguí una ola que se parecía a vos
en un abrazo prefiero ahogarme y sentir su calor

avanzó lejos
muy lento
por las calles que siempre nos perdiamos

no destruía nada a su paso
al contrario disfrutaba de su color

tocó el timbre y esperó paciente en la puerta
su agua se contuvo de mojar
las gotas que caían de lo superior de la ola
reflejadas como puntitos blancos por el sol de otoño
eran recogidas por lo bajo

no podía modificar el curso del auga
solo con mi consentimiento
una vez pasada la llave
se escurrió aplastó expandió para todos lados
redujo su estructura de ola para entrar y fluyó
muy lento

el pasillo era largo
nada se mojó
y toda su profundidad entró en la caja

no intentaba borrar
sino diluir la tinta de las fotos
y trasportarla en la corriente eterna lluvia
-ahora sí-
inundar

todo mi cuarto
toda la casa
toda la calle
con la maduración de la última charla

hasta que las camas floten y el único abrigo sea el acolchado que me regalaste

Érase

un ser indeterminado de las aguas que
con el fluir del río
entre una montaña y otra montaña y otra
permanecía bajando y girando.

corrientes azules y más oscuras
como llamas de fuego
se levantaban de la bruma y el frio
buscándolo en sus mentiras.
El ser
un pez colgado de una cadena de metal
hachado, rasurado, descamado
atrapado en el círculo que atrapaba el río
amaba imitando
la forma en que lo amaban.
no crecía en líneas como el agua en libertad
lo hacia en curvas, en protuberancias, en superposiciones
desbordaba sombras y agujeros.
Sin dejarlo espumar puntitos,
negros que se mantienen a la espera
en los picos esta vez redondeados
del agua al girar,
el tiempo lo abandonó hasta volver
el agua sucia
roja, negra y marrón.

Purificación es cuando
a una cosa como el agua roja, negra y marrón
se la vuelve maravillosa radiante
enérgica con reflejos saludables
hasta que reaparecen los colores en su piel
se olvida de las pestes flotando y deja de fluir con la corriente
para ser
la corriente.
Las combas irregulares se volvieron líneas rectas
cada pocos metros chocaban y se bifurcaban
siempre hacía el interior
fluían como el aire corría por encima
crecieron como paredes y como techos
encerraron
grandes olas poliedro de ocho lados

En la cultura de la convergencia la narrativa cuenta con la capacidad de moverse en distintas direcciones y de existir en múltiples canales simultáneamente.

Tomando esta premisa como punto de partida, Jardín de Tiempo busca crear una experiencia narrativa multidimensional por medio de recorridos únicos e infinitos a través de un repertorio de representaciones inspiradas en “El jardín de senderos que se bifurcan”, de Jorge Luis Borges.

Este jardín, como diría Borges, es "un invisible laberinto de tiempo" en el que todos los caminos existen y no existen, están y no están.

Jardín de Tiempo es el resultado de un trabajo de grado de la Escuela de Comunicación Social y la Línea Cultura Visual en el Centro de Investigación y Formación Humanística de la UCAB.

 

 

 

Autores | Jose Ostos y Erick Achang
Tutor | Humberto Valdivieso
Diseño | Lucía Guinand
Programación | César Arraiz

 

 

 

El jardín es un espacio colectivo, cohabitado, compartido en el que cada una de las partes presta su voz a la construcción del todo.

Catorce colaboradores otorgan piezas para este proyecto:

José Ignacio Benítez | en conjunto con El Regaño (Juan Manuel Trujillo, Enrique Pérez Vivas, Rafael Greco y Simón Hernández), orquesta siete misterios instrumentales (01, 02, 03, 04, 05, 06 y 07). La distancia entre cada una de sus piezas es infinita, es decir, ninguna.

Beto Gutiérrez | realiza dos piezas: El tiempo se bifurca perpetuamente y Jardín Google. En ellas propone una relectura no solo del cuento, sino de la condición fisiológica del autor porteño y del mundo de lo sensible en la contemporaneidad.

Martín Zícari | escribe un poema hipertextual titulado Sigamos hasta la nada. Un texto en el que las palabras crean vínculos a otras palabras, a otras imágenes, a otros universos en los que la pieza se disuelve y encuentra nueva vida.

Florencia Alvarado | colabora con Noción de laberinto, una serie fotográfica en la que se expone a la naturaleza enmarañada de la interacción humana en el tiempo y el espacio: cada encuadre de su cámara, una realidad autónoma e indivisible de la que nacen nuevas posibilidades.

Javiera Casanova | produce en colaboración con Alexander Wright y Adolfo Malavé una representación tipográfica de la adivinanza borgiana. Cada letra modifica su forma, la balancea y la vuelve al estado que en algún momento fue inicial pero que ahora es solo un momento en el baile cíclico del Tiempo.

Henry D'arthenay y Daniel de Sousa | musicalizan el viaje épico del protagonista del relato borgiano a partir de loops independientes e intercambiables. En su Jardín de senderos que se bifurcan el discurso es de transgresión a la linealidad desde sus componentes sonoros, estéticos y matemáticos.

Jefferson Quintana | reflexiona desde lo gráfico sobre la lectura como viaje interno y externo a lo literario: en Laberinto una pequeña figura humana cambia de posición dentro del universo que es el cuento de Borges, representado literalmente como un mapa en el que el desplazamiento no es solo posible, sino obligatorio.

Margarita D'amico | cede registro audiovisual inédito de una entrevista que hizo a Borges en 1975 en la que recita su poema Alusión a una sombra de mil ochocientos noventa y tantos, del libro "El hacedor".

Yucef Mehri | crea Ascensión, un poema que reflexiona desde lo estético y lo literario sobre el viaje metafórico de la oscuridad a la luz, un viaje que solo puede llevarse a cabalidad en la sumerción. Las líneas se cruzan antes de dar señal de claridad.

Valentina Alvarado | cede Liquidar, un palíndromo audiovisual sobre lo circular en lo infinito y viceversa, sobre el error como elemento discursivo, sobre la repetición como vista a través de un espejo.

Rolando Peña | otorga al proyecto Negro sobre negro y Dorado sobre negro, piezas que profundizan en los orígenes y causalidades de lo que se mueve y que encuentran justo ahí, debajo de la superficie, el sentido de las bifurcaciones en la narrativa del país que representa en sus barriles.

Humberto Valdivieso y Juan Pablo Valdivieso | crean Tres Haikai apócrifos sobre el fundamentalismo, pieza en la que sugieren la idea de textos como mapas de videojuegos, imágenes que corresponden a momentos aislados en el tiempo que sin embargo se comunican en un lenguaje privado.

Erick Achang | co-autor del proyecto, colabora con Impermanente, una muestra fotográfica que trabaja en sus paralelismos sobre la idea de la caducidad y que sugiere la imagen del río de Heráclito, alegoría a la que Borges recurre a lo largo de su obra literaria.

Jose Ostos | co-autor del proyecto, produce Semiosis hipervinculada y La vida directamente. La primera sobre la posibilidad de movimiento en la libre asociación y la re-contextualización de imágenes, sonidos e hipervínculos. La segunda sobre lo que se esconde en la quietud; un registro mínimo del presente que funciona como metáfora de la totalidad invisible.

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